¿Quién soy yo?
Esta es parte de mi historia y del camino que me llevó a empezar a escucharme, cuestionar lo que daba por hecho y tomar decisiones más coherentes conmigo.
El comienzo
Quién soy
Cuando hacer las cosas bien y cumplir
con lo esperado parecía suficiente.
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Quién soy
Durante mucho tiempo pensé que ser responsable, cumplir con lo que se esperaba de mí y hacer las cosas bien era suficiente para saber que estaba siguiendo el camino correcto.
Con el tiempo descubrí que puedes estar respondiendo a todo, siendo la persona que los demás esperan y, al mismo tiempo, dejar cada vez menos espacio para preguntarte qué quieres tú.
Así fue como me sucedió a mí.
Una vida marcada
Mi etapa como oficial en el Ejército
Un camino claro, mucha responsabilidad
y la necesidad de estar a la altura.
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Mi etapa como oficial en el Ejército
A los 18 años elegí ser Oficial del Ejército. Venía de una familia vinculada al mundo militar y durante mucho tiempo sentí que ese era mi camino y dediqué años a prepararme para estar a la altura.
Durante mucho tiempo intenté hacerlo todo bien. Ser competente, responder, no fallar y demostrar que podía asumir las responsabilidades que se esperaban de mí.
Pero también fui aprendiendo a esconder mis dudas, a exigirme demasiado y a prestar mucha atención a cómo podían verme los demás.
En 2021 llegó una misión de seis meses en Irak, pero al volver ya no pude ignorar algo que llevaba tiempo apareciendo: estaba siguiendo una vida que cumplía con muchas de las expectativas que había asumido como propias, pero que cada vez se parecía menos a lo que yo necesitaba.
El punto de inflexión
El momento de crisis
Por fuera todo seguía en orden.
Por dentro algo había dejado de encajar.
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El momento de crisis
Al llegar empecé a sentir una profunda pérdida de sentido.
Fue una etapa de tristeza, ansiedad, aislamiento y preguntas para las que no encontraba respuesta.
Y entonces, en medio de aquella crisis, en un momento de máximo sufrimiento, experimenté de repente una alegría y una tranquilidad repentina que no dependían de haber conseguido nada ni de la opinión de nadie.
Aquello me hizo plantearme algo que hasta entonces apenas había cuestionado: quizá mi valor no tenía que estar constantemente ligado a cumplir, demostrar o responder a lo que otros esperaban de mí.
Empezar a escucharme
Decisiones para el cambio
Primero fueron pequeños cambios.
Después llegaron decisiones mucho mayores.
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Decisiones para el cambio
A partir de ahí comenzó una búsqueda que no había previsto. Empecé a estudiar cómo funcionamos por dentro los seres humanos.
Intentaba comprender y cuestionarme mi propia forma de vivir en situaciones mucho más cotidianas. Aceptar planes que realmente no quería. Callarme determinadas opiniones para no generar tensión. Preocuparme demasiado por cómo podían reaccionar los demás. Buscar fuera confirmación antes de confiar en una decisión…
Ese camino empezó con pequeños pasos: aprender a estar solo sin hacer cosas únicamente para encajar, empezar a decir que no, escuchar qué necesitaba y comprobar qué ocurría cuando dejaba de actuar solamente para evitar la desaprobación de los demás.
Y fui entendiendo algo que hoy está en el centro de mi trabajo: elegirme no significaba dejar de querer, cuidar o escuchar a otras personas. Significaba empezar a incluirme también en mis propias decisiones.
Ese proceso acabó llevándome a una de las aventuras más importantes de mi vida: reconocer que la carrera militar ya no era el recorrido que quería seguir y comenzar a orientarme hacia el acompañamiento y el crecimiento personal.
Entre alguna de mis formaciones se encuentra la escuela alemana de coaching Elite Coaching Center y en España completé el Master en Mayeutik Coaching con Borja Vilaseca además de estudiar con Ambrea Zambrano la preparacición para certifiacrme como Coach a nivel Internacional.
No fue una decisión libre de miedo ni de dudas. Precisamente por eso terminó enseñándome que confiar en uno mismo no significa estar completamente seguro ni saber que todo va a salir bien.
Camino Hacia Ti Mismo
Cómo te acompaño hoy
Acompañarte a recuperar tu voz y confiar
más en tu propio criterio.
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Cómo te acompaño hoy
Hoy acompaño a personas que llevan años adaptándose a lo que los demás esperan de ellas. Personas que dicen que sí cuando quieren decir que no, dudan de sus decisiones cuando alguien piensa diferente, sienten culpa cuando empiezan a tenerse en cuenta o se echan atrás cuando alguien se molesta.
Lo hago porque conozco de cerca lo que significa saber muchas veces lo que necesitas y, aun así, no atreverte a confiar en ello.
Y también sé lo que empieza a cambiar cuando aprendes a escuchar lo que sientes, cuestionar aquello que te frena, sostener la incomodidad que aparece y empezar a actuar de una manera más coherente contigo.
Mi intención es acompañarte para que puedas recuperar tu propia voz, confiar más en tu criterio y aprender a mantenerte a tu lado cuando llegue el momento de elegir.
Porque tener en cuenta a los demás no debería exigir que te dejes fuera a ti.